El nuevo mercado laboral
- Ana-Isabel Calle Ruiz
- 10 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 11 jun 2021
La situación que estamos viviendo como consecuencia de la pandemia ha cambiado nuestras vidas en la forma de relacionarnos. Cambios que están llegando al mercado laboral y que cogen importancia en las preferencias de los candidatos en el nuevo entorno. Pero, ¿están preparadas las empresas para aceptar la nueva normalidad?
Primeramente, conviene destacar que el trabajo precario supone una inseguridad ante el futuro. Muchos jóvenes con grandes y numerosas formaciones, no están trabajando en un puesto que les genere seguridad y estabilidad. La precariedad en España es un elemento estructural para el sistema económico. Nos encontramos en un punto donde hay una dificultad económica y del mercado de trabajo.
Por otro lado, el trabajador en la empresa tiene que ser competitivo y estar cada vez más disponible y/o flexible. La difícil conciliación laboral con la familiar aumenta el descenso de la natalidad. Las mujeres muchas veces nos vemos en la tesitura de elegir entre maternidad o contrato laboral, y dependiendo de la situación en la que nos encontremos, nos inclinaremos por buscar una estabilidad profesional. Las prioridades actuales distan muchos de las que habían antiguamente. Por la forma de vivir, hace unos años a lo que aspiraban la mayoría de jóvenes era a formar una familia, y esto en la actualidad no es una prioridad. Debido a la situación de crisis, inestabilidad… ahora mismo los jóvenes estamos en formación continua en busca de un puesto de trabajo.
El ecosistema laboral en el que nos encontramos frena mucho las posibilidades establecer y desarrollar relaciones de filiación.
Segundamente, si hay que citar cuales son las consecuencias que supone que la población esté cada vez más envejecida, yo me decantaría por lo explicado unas líneas más arriba (baja natalidad), por el aumento de la duración de vida, y por las pensiones. Las consecuencias de la despoblación son negativas para la economía y el futuro de las diferentes zonas geográficas. Esto refuerza las tendencias generales a la pérdida de población y al envejecimiento social que genera el denominado “invierno demográfico”, debido como nombrábamos antes, a una natalidad insuficiente.
Finalmente, vemos reflejado en este punto, que nos vemos afectados a consecuencia directa de los cambios socioeconómicos a los cuales nos estamos enfrentando.
La modalidad de desarrollo de la actividad profesional ha repercutido en gran parte de la fuerza laboral entendiendo teletrabajo como una forma de conseguir los objetivos profesionales.
Un entorno que combine trabajo presencial y remoto, con una cultura empresarial sólida y transparente, es la tendencia de futuro para atraer talentos.

Las empresas deben incorporar esta visión de futuro en sus procesos de contratación. Se debe construir un Employer Branding robusto, honesto y comprometido que interese a la sociedad.
En la actualidad hay más estrés, por lo que las empresas deberían fomentar un equilibrio profesional-personal que ayude a encontrar el objetivo de sus empleados y conseguir atraer el talento de calidad necesario.



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